Ricardo Pérez y Verdes, presidente de la Fundación que lleva su nombre y director del Museo Etnolúdico de Galicia (MELGA), con DNI: 32.318.543–R. Dichas entidades fueron reconocidas el día 30 de octubre de 2013 (DOG nº 197, de 15 de octubre), clasificadas de Interés Cultural por la Orden de la Consejería de la Presidencia, Administraciones Públicas y Justicia del 30 de septiembre de 2013 (DOG nº 197, de 15 de octubre) y declaradas de Interés Gallego por la Consejería de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria el 22 de octubre de 2013 (DOG nº 208, de 30 de octubre) de la Xunta de Galicia como Bien de Interés Cultural (BIC), figurando inscritas con el número 2013/10.
En la segunda mitad del siglo pasado, los bolos, como otros juegos que se transmitieron entre generaciones a lo largo de los siglos, sufrieron un fuerte declive, siendo cada vez menos las personas que los practicaban. El “JUEGO DE LOS BOLOS” cuenta en Galicia con una gran tradición, tanto en el medio rural como en algunas villas, y también con una amplia gama de modalidades, de las que se deben conservar todas en aquellos territorios donde se vienen practicando desde antaño. Se trata de un juego que se practica en las cuatro provincias, con diferentes modalidades o variantes entre ayuntamientos y comarcas, contabilizando alrededor de 48 modalidades diferentes.
POR LO EXPUESTO, SE INFORMA:
El JUEGO DE LOS BOLOS es una manifestación lúdica que se practica tradicionalmente por varones, lo que a día de hoy no constituye ningún obstáculo para que las mujeres también lo puedan practicar, tal y como se hace en la actualidad. La promoción del JUEGO DE LOS BOLOS, como la de otros divertimentos comunitarios ahora olvidados o que únicamente conocen pocas personas, constituye un reconocimiento de los saberes, de las tradiciones y de las costumbres de los ancestros. Es necesario darlos a conocer y promover su supervivencia. Este juego, como la mayoría de los tradicionales, fomenta la cohesión social y vecinal, y más si también lo practican las mujeres, entre ellas o junto con los hombres.
Por último, no se debe rechazar ninguna variante o modalidad, por pequeña que sea el área territorial y el número de jugadores, o incluso aunque ya se hubiera dejado de practicar y se quiera recuperar de nuevo.
Conclusión: A nuestro parecer, el JUEGO DE LOS BOLOS, con todas sus variantes, merece que se reconozca como BIEN DE INTERÉS CULTURAL.
Fdo.
Cecilia Monllor-Martínez Sánchez
Secretaria del Patronato de la Fundación Ricardo Pérez y Verdes

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